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Psicología, UNMSM
Facultad de Psicología
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

F41.8, otros trastornos de ansiedad especificados

 

La categoría F41.8, otros trastornos de ansiedad especificados, incluye la Ansiedad Histérica, trastorno que involucra dos términos: la ansiedad y la histeria.

 

La ansiedad, según Howard Warren, es la actitud emotiva o sentimental concerniente al futuro y caracterizada por una mezcla o alternativa desagradable de miedo y esperanza.

 

Según el curso de Psicopatología, ansiedad es la manifestación base que acompaña todos los trastornos neuróticos. Tiene dos tipos de manifestaciones:

Física o somática: con alteraciones en diferentes órganos, aparatos o sistemas de organismo, originando sensación de calor, frío, palidez, piloerección).

Psíquicos: miedo intenso, disminución de todo afectivo, dificultad en la memoria, intranquilidad, fatiga fácil.

La ansiedad puede ser periódica o hacerse generalizada y presentarse en cualquier circunstancia en el individuo. Se caracteriza por temor persistente, idea de que algo grave va a pasar, temblor, intranquilidad. No predomina en alguna circunstancia especial. Se trata de una ansiedad crónica, que está relacionada con un medio social familiar inadecuado.

 

En el caso de histeria, tanto el manual de diagnostico de los trastornos mentales (DSM-IV), como el manual CIE 10 borran esa denominación como trastorno único debido a los diferentes teorías al respecto y la imposibilidad de tener en consenso una definición común. Pero se refieren a ella bajo otras denominaciones.

 

Histeria:

Para Hipócrates, se da en mujeres.

Charcot: es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso.

Pierre Janet: enfermedad de los nervios, un trastorno propio de la consciencia.

Freud: producto de la represión del súper yo de la sociedad.

Pavlov: producto de condicionamientos patológicos no deseados.

 

La OMS lo considera un trastorno disociativo.

Tiene dos tipos:

Conversiva: con alteraciones en el nivel motor, miembros superiores e inferiores y alteraciones sensoriales.

Disociativa: alteración al nivel de conciencia, y sus formas son:

Tipo trance o estado crepuscular: alteración profunda de la conciencia que se inicia y termina en forma brusca. Hay una pérdida temporal del sentido de identidad personal y de la plena conciencia del entorno.

Tipo amnesia: con pérdida de la memoria.

Tipo cataléptico: se observa al paciente en condiciones de estupor, pero sin sueño.

Fuga disociativa: sufre un cambio brusco de su conducta, mostrando un comportamiento contrario al normal y con una tendencia a la fuga.

Convulsiva: con movimientos parecidos a las convulsiones, sin mordedura de lengua, sin caídas, no presencia incontinencia urinaria ni hay pérdida de la memoria.

 

Hay diferencias, pese a que los pacientes refieren molestias similares.  Rara vez la ansiedad histérica sobreviene espontáneamente en un sujeto sin historia de alteración de la conducta. Un rasgo distintivo es la intensificación de las molestias físicas  frente al observador es mas sugerente de alteración de la personalidad que de crisis de ansiedad.  Además, la ansiedad del histérico carece de patrón fijo de recurrencia.  El histérico no presenta conductas de evitación invalidante y en sus antecedentes no destacan crisis de ansiedad, ansiedad de separación o fobia escolar.

 

En el DSM IV, no se ha encontrado alguna categoría específica para la Ansiedad Histérica, por lo que podría estar incluida en el diagnóstico F41.1 Trastorno de Ansiedad Generalizada (300.02). Recordemos que en el CIE 10, la Ansiedad Histérica está incluida dentro de Otros Trastornos de Ansiedad y el síntoma principal de estos trastornos es la presencia de una ansiedad, que no se limita a ninguna situación ambiental en particular. También pueden presentarse síntomas depresivos y obsesivos, e incluso algunos elementos de ansiedad fóbica, con tal de que éstos sean claramente secundarios o menos graves.

 

Para el DSM IV, el Trastorno de Ansiedad Generalizada se caracteriza por:

A. Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.

B. Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.

C. La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses).

Nota: En los niños sólo se requiere uno de estos síntomas:

1. inquietud o impaciencia
2. fatigabilidad fácil
3. dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
4. irritabilidad
5. tensión muscular
6. alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)

D. El centro de la ansiedad y de la preocupación no se limita a los síntomas de un trastorno; por ejemplo, la ansiedad o preocupación no hacen referencia a la posibilidad de presentar una crisis de angustia (como en el trastorno de angustia), pasarlo mal en público (como en la fobia social), contraer una enfermedad (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o de los seres queridos (como en el trastorno de ansiedad por separación), engordar (como en la anorexia nerviosa), tener quejas de múltiples síntomas físicos (como en el trastorno de somatización) o padecer una enfermedad grave (como en la hipocondría), y la ansiedad y la preocupación no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno por estrés postraumático.

E. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

F. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ejm., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.